Gral. Villegas: Cuando la política municipal le dio la espalda a los vecinos

Hay gestiones que se limitan a administrar el día a día y otras que marcan el pulso profundo de un distrito. Cuando un municipio asume el desafío de recuperar el tiempo perdido, no solo pone en marcha obras: repara la confianza de una comunidad que durante demasiado tiempo se sintió abandonada a su suerte.

Hoy, el partido de General Villegas transita un camino de reactivación que contrasta de manera elocuente con el estancamiento crónico que caracterizó a la administración de Eduardo Campana. Durante aquellos años, la falta absoluta de respuestas y de empatía con las necesidades sociales convirtió al distrito en una postal de quietud burocrática. El tiempo no solo se había detenido: se había desentendido por completo de su gente.

La salud y los abuelos: el espejo del abandono

El flanco más sensible de aquella etapa fue, sin dudas, el sistema sanitario y la contención social. El Hospital Municipal y los hogares de ancianos operaban bajo mínimos históricos: recursos ausentes, infraestructura deteriorada y una atención sostenida casi con exclusividad por el esfuerzo heroico de los trabajadores, frente a una conducción política ausente y carente de previsión.

Frente a ese panorama de tierra arrasada, la gestión de Gilberto Alegre optó por la resolución administrativa y el pragmatismo. La adquisición estratégica del ex Hotel Rucalén para dar respuesta definitiva a más de 60 adultos mayores en lista de espera demuestra que hay un Estado local ocupado en resolver necesidades reales. Ante esto, el rigor institucional exige plantear interrogantes ineludibles:

• ¿Dónde estuvieron las soluciones estructurales para nuestros abuelos durante la gestión de Campana?

  • ¿Dónde estaban cuando las listas de espera crecían en estricto silencio administrativo?

Hablar habla cualquiera: la incoherencia de la oposición

Ante las críticas de sectores como el radicalismo y el concejal Oscar Trojaola quienes votaron sistemáticamente en contra de las iniciativas de progreso sin proponer una alternativa viable el intendente fue gráfico y lapidario: «Hablar al aire habla cualquiera».

Es muy fácil oponerse desde la comodidad del recinto legislativo. Pero los vecinos tienen el legítimo derecho a exigir explicaciones basadas en los hechos:

  • ¿Por qué quienes hoy cuestionan cada paso no aplicaron esas supuestas fórmulas cuando detentaban la lapicera y la oportunidad histórica de transformar Villegas?

• ¿Qué explicación lógica y moral le dan a la ciudadanía por haber dejado al distrito postrado y sin rumbo financiero?

El contraste se completa en el plano del saneamiento de cuentas. La salida de la Secretaría de Hacienda de Gisela Bollini herencia técnica y funcional de la propia estructura de Campana marca el cierre de un ciclo ineludible y abre un interrogante inevitable sobre los costos de aquella administración: ¿era sostenible mantener estructuras técnicas del pasado en plena crisis, o el reordenamiento actual es la muestra cabal de la eficiencia que faltaba?

Editorial: una gestión que se sostiene con hechos y memoria activa

Observando lo ocurrido con los ediles y fieles seguidores de Eduardo Campana, sinceramente no nos sorprende. Siempre eligió la soberbia, la poca empatía y el desinterés social hacia los sectores más vulnerables, buscando sacar tajada en cada movimiento de su gestión.

Pero la pregunta incómoda que hoy se hace todo General Villegas y la zona es inevitable: ¿Campana actuaba por convicción propia o cumplía sumisamente las directivas de su fiel amigo, el ex diputado y ex intendente Sergio Buil, obedeciendo un libreto diseñado desde afuera mientras el distrito se hundía? La respuesta, como su legado, queda a la vista de todos.

En esta breve editorial vamos a remarcar algunas falencias de la gestión anterior para no cansar al lector, porque si quisiéramos hablar del desempeño político completo de General Villegas, podríamos escribir un libro.

Sin embargo, la memoria colectiva de los convecinos villeguenses no borra fácilmente los agravios del pasado reciente. La comunidad nunca olvidará ni perdonará la desidia absoluta vivida en plena crisis hídrica, cuando desde el municipio, bajo la gestión de Campana, se les cobraba el traslado de camiones de tierra a los vecinos más necesitados de la quinta de Migliore. Mientras el agua tapaba todo, el Estado municipal hacía caja con la desesperación de los sectores más vulnerables.

Del mismo modo, es imposible evitar la peligrosa improvisación de los canales abiertos trazados por la comuna en el barrio La Trocha, convertidos en verdaderos zanjones sin señalización ni protección elemental al costado de las viviendas, poniendo en riesgo constante la vida de la gente.

Y la memoria social se estremece aún más al recordar la postal institucional que dejó la gestión anterior: en plena cuarentena estricta, con los vecinos bajo la lupa punitiva del Estado, toneladas de papas donadas por McCain quedaron desparramadas en el suelo del corralón municipal, obligando a decenas de familias a amontonarse en la tierra para rescatar algo de comida. Ante semejante ineptitud manifiesta, la única respuesta oficial fue culpar a las víctimas.

La paradoja institucional y el laberinto judicial

La falta de sensibilidad también golpeó con crudeza en el plano laboral y humano. Desde Multimedios lanoticia.ar y elnoticierodigital.com.ar fuimos convocados en su momento por una vecina para visibilizar el calvario que atravesaba.

En plena situación personal límite y con una enfermedad compleja, la administración de Campana no dudó en dejarla sin empleo en la Municipalidad.

Lejos de ser un relato abstracto, cada detalle de esta arbitrariedad quedó plasmado en la investigación que este medio publicó el 22 de enero de 2022, con pruebas y testimonios que hoy obran en nuestro poder.

Lo grave no culmina allí: tras los conflictos cruzados con las autoridades comunales y del hospital local, la maquinaria estatal avanzó con denuncias que derivaron en medidas cautelares y perimetrales de acercamiento contra la damnificada, afectando tanto domicilios particulares como los propios lugares de trabajo municipal y sanitario.

Ante esta documentación respaldatoria, corresponde formular una pregunta elemental a los actores judiciales e institucionales:

• ¿Cómo hacía esta vecina para gestionar la asistencia alimentaria y de Acción Social indispensable si se le prohibía formalmente el ingreso al municipio?

• ¿Quién velaba por su salud si la orden judicial le impedía pisar el Hospital?

Conclusión: las coartadas se desmoronan, los expedientes quedan

Frente a las especulaciones electorales y los intentos de amnesia colectiva, que nadie se equivoque: la era Campana dejó una vara tan baja que cualquier gestión ordenada brilla por contraste. Pero las operaciones de relaciones públicas y los intentos de reescribir la historia chocan con una pared indestructible: nuestros archivos, los expedientes y las pruebas de la desidia institucional.

A la política de la soberbia y el silencio se le acabó el tiempo. La verdad no se archiva, se publica.

AVISO DE TRANSPARENCIA Y DERECHO DE RÉPLICA

En estricto cumplimiento de los principios éticos del periodismo independiente y conforme al artículo 14 de la Constitución Nacional y los tratados internacionales de derechos humanos, Multimedio Lanoticia.ar y elnoticierodigital.com.ar ponen formalmente a disposición, de manera gratuita y visible, el correspondiente derecho de réplica para quienes estimen oportuno brindar aclaraciones a la comunidad.

Este medio mantiene sus páginas abiertas para la publicación íntegra de cualquier descargo técnico, informe de actuaciones o plan formal de obras con plazos precisos que responda a los hechos expuestos en esta investigación.

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