El municipio entregó calzado a trabajadores, pero persiste la brecha en la indumentaria de seguridad

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El intendente Juan Alberto Martínez formalizó la provisión de equipamiento adquirido a comercios locales.

Sin embargo, un relevamiento en las cuadrillas expone las diferencias de protección según la modalidad de contratación y abre el debate sobre alternativas como la entrega en comodato.

El intendente Juan Alberto «Juanci» Martínez concretó esta semana una medida que combina dos aciertos clave: atender una necesidad operativa histórica y, al mismo tiempo, fortalecer el comercio del distrito.

La entrega de calzado de trabajo en dependencias estratégicas como el Corralón, RUCALIM, Espacios Verdes y el Cementerio representa un paso concreto en el cuidado de quienes sostienen el funcionamiento del municipio día a día.

En la jornada estuvieron presentes el secretario de Gobierno, Sebastián Hernández; el secretario de Obras Públicas, Juan Dufourc; y la jefa de Compras, María José Campagnoli.

La decisión de adquirir la indumentaria a proveedores del distrito no es un detalle menor: implica que el dinero público vuelve a circular en la economía local en lugar de perderse en circuitos externos.

Se trata de una política de desarrollo económico ejecutada a través de la compra estatal directa, un aspecto que resulta valorable señalar. Sin embargo, toda medida de esta escala enfrenta una pregunta inevitable: ¿hasta dónde llega su alcance real?

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Quien recorre las cuadrillas que trabajan a diario en el distrito encuentra una realidad más matizada. Junto a los trabajadores de planta conviven vecinos incorporados bajo modalidades temporales, contratos de tres meses, monotributistas o beneficiarios de programas sociales que realizan las mismas tareas, cumplen las mismas jornadas y enfrentan idénticos riesgos físicos.

Según un relevamiento de campo realizado por Semanario Lanoticia.ar, no todos los operarios cuentan actualmente con el calzado de seguridad ni con la indumentaria reglamentaria completa.

En la práctica, varios trabajadores transitan su jornada con ropa de calle diaria en labores que implican esfuerzo físico, manipulación de herramientas pesadas y exposición constante en la vía pública.

El caso de los trabajadores con contratos de corta duración, como los esquemas trimestrales, sintetiza este dilema. Legalmente, la Ley 19.587 de Higiene y Seguridad Laboral establece obligaciones que no distinguen entre tipos ni extensión de contratación: desde el punto de vista normativo, la exposición al riesgo es exacta para cualquiera que realice la tarea.

Sin embargo, en la práctica, las demoras administrativas o la precaución por no perder stock hacen que muchos empleados completen sus tres meses sin recibir el calzado adecuado, asumiendo con su propio cuerpo —y su bolsillo— el desgaste y el riesgo cotidiano.

Ante esto, surgen interrogantes inevitables:

• Si un trabajador temporal no cuenta con equipamiento reglamentario, ¿qué cobertura tiene ante un eventual accidente?

• De ocurrir un incidente en la vía pública, ¿quién asume la responsabilidad legal y financiera?

Una sugerencia constructiva: la modalidad de comodato

Frente al desafío de equipar a personal rotativo sin resentir los fondos del municipio, a modo de sugerencia seria y constructiva, resultaría muy beneficioso evaluar la entrega de indumentaria y Elementos de Protección Personal (EPP) bajo la modalidad de comodato o préstamo de uso.

Mediante esta figura administrativa, el trabajador firma un acta de recepción del calzado e indumentaria al momento de ingresar y asume la responsabilidad de devolverlos al término de su contrato. De esta forma, el municipio contaría con un mecanismo ágil para:

Garantizar la protección física y la cobertura legal de cada trabajador desde su primer día de labor.


Resguardar los recursos municipales, asegurando que los insumos permanezcan en el patrimonio público al concluir la vinculación contractual.


Eliminar las excusas operativas asociadas a la alta rotación o a la brevedad de los contratos temporales.

Una oportunidad para consolidar el rumbo

La decisión de comprar a proveedores locales y comenzar a equipar al personal marca una dirección positiva. Pero las políticas públicas se definen en sus márgenes: qué tan lejos llega la cobertura y a quiénes alcanza realmente.

El intendente Martínez tiene ante sí la oportunidad de darle completitud a una medida que, aun siendo parcial, ya es valorada. Extender la provisión de EPP al conjunto de los trabajadores municipales , ya sea de forma directa o mediante soluciones como el comodato sugerido, no solo cerraría una brecha operativa, sino que consolidaría el piso de cuidado parejo que la comunidad espera de cualquier gestión.

El gesto político ya se dio. Su profundidad se medirá en los próximos meses, cuando se verifique si la cobertura alcanza hasta al último trabajador que camina las calles del distrito. Eso, más allá de cualquier foto oficial, terminará de definir el perfil de la administración.

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