Apenas diez meses después de haber sido extraditado desde Uruguay, Eduardo «Chino» Ros ya cuenta con el beneficio de salidas transitorias. La decisión, tomada por la jueza de ejecución Mónica Rivero, desató una reacción inmediata de la Fiscalía, que ya presentó una impugnación para frenar la medida alegando falta de garantías básicas de seguridad.
Los detalles del beneficio
El régimen otorgado el pasado 16 de abril le permite al empresario de la noche —condenado a 8 años de prisión por abuso sexual de una menor— salir del penal de General Acha una vez al mes durante 48 horas. Aunque la jueza se apoyó en informes interdisciplinarios «favorables», la fiscal Marisol Rodríguez sostiene que las condiciones legales están lejos de cumplirse.
Los tres pilares del rechazo fiscal
La Fiscalía de Ejecución Penal fundamentó su oposición en puntos críticos que la justicia parece haber minimizado:
Riesgo de fuga latente: Ros no es un interno común; estuvo prófugo cuatro años en Uruguay y resistió su extradición hasta junio de 2025. Para los fiscales, este antecedente no es una anécdota, sino un indicador real de evasión.
Tratamiento inconcluso: El proceso terapéutico del condenado se considera «en curso» y no consolidado. No existen certezas técnicas que descarten una reincidencia o un incumplimiento de las normas de conducta.
Perspectiva de Género: Al tratarse de un delito cometido en un contexto de violencia de género, el Estado tiene la obligación de prevenir riesgos antes de que ocurran, algo que la actual resolución no garantizaría.
Diez meses contra cuatro años de clandestinidad
Uno de los datos más punzantes del caso es la cronología. Eduardo Ros huyó de la justicia pampeana en enero de 2018 para evitar su detención. Tras una larga batalla diplomática, volvió al país recién el 18 de junio del año pasado. Con solo diez meses de encierro efectivo tras su regreso, la defensa logró obtener un beneficio que la Fiscalía considera «prematuro y peligroso».
El pedido de «efecto suspensivo»
Para evitar que Ros cruce la puerta del penal mientras se revisa la medida, la fiscal Rodríguez solicitó que las salidas queden en suspenso. El objetivo es que una instancia superior analice si los informes psicológicos recientes son suficientes para avalar la libertad parcial de alguien con tal historial de evasión.
Por ahora, la querella y la víctima aguardan una resolución que determine si el «Chino» Ros seguirá tras las rejas o si, efectivamente, comenzará a caminar las calles pampeanas una vez al mes.































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