Días pasado más precisamente el día Jueves una madre denunció a un grupo de custodios que le proporcionaron una feroz golpiza a su hijo de 23 años de edad.
Los involucrados y agresores denunciados forman parte de la seguridad del boliche bailable Yes ubicado a la vera de la ruta 5, de la capital de la provincia de la Pampa.
El joven fue agredido brutalmente dentro del boliche, lo sacaron afuera y afirmó que, cuando ella se presentó esta madrugada en el lugar, el personal de la entrada, junto a los policías, buscaron amedrentar para que no haga la denuncia acusando al joven de un presunto «tocamiento» a una chica dentro del local. «Es una mentira, estaba con su novia», dijo.
«No me van a callar. En algún punto hay que tenerles miedo porque creen que pueden hacer lo que quieren con poder y dinero. Pero me preocupa los que no fueron nunca a denunciar, todos los chicos que pasan por esa impotencia y se tienen que curar las lastimaduras solas y nadie se enteró. Tal vez hasta los hicieron sentir culpables de esta manera tan burda, tan poco ética», se quejó.
Un amigo de Fornasari filmó primero con su celular cómo lo sacaron afuera a él «sin sentido», solo porque había comenzado a grabarlo mientras el chico estaba abrazado a una columna y los patovicas pretendían sacarlo afuera.
Pidió explicaciones y hablar con el dueño o responsable. Me expresé en forma correcta. Pero lo único que hicieron fue querer amedrentarme para que no hiciera la denuncia.
El dueño del boliche hasta el día de hoy es indiferente. No se ha comunicado con nosotros», contó. Identificó a Fernando González como la persona responsable del lugar.
Los patovicas acusados
El jueves pasado a la madrugada fueron a hacer la denuncia a la Seccional Primera. Luego llevó a su hijo al hospital. Y ese mismo jueves, a las 10 de la mañana, se presentó en la fiscalía, donde volvieron a hacerle una revisión médica.
Le informaron que habían actuado de oficio, que habían ordenado les entreguen las filmaciones en el boliche y los citaron para el otro día, para formalizar la denuncia. Intervienen los fiscales Oscar Cazenave y Cecilia Martini.
Para el viernes Fornasari ya había averiguado los nombres de los tres acusados, personal de seguridad del local: Carla Díaz, Alexian Soler y Ricardo Urra. La docente aseguró que solo la mujer está «acreditada» como personal de seguridad y los dos hombres están contratados en forma irregular.
La denunciante agregó un dato más: aseguró que Díaz se presenta como candidata a juez de Paz en Quehué, adonde además de trabajar en un hotel lo hace en la colonia de vacaciones, con niños. Por su parte, Urra tiene una escuela de kimboxing en Santa Rosa.
La abogada que los patrocina, Adriana López Quinteros, presentó una nota este martes pidiendo a la fiscalía una copia de las grabaciones del interior del boliche. «Tengo entendido que están», dijo. Además, pidió como medida de prueba que se les haga rinoscopia, para determinar si no actuaron drogados durante la madrugada del jueves.
Hay más casos e impunidad
A partir de la difusión del caso, Fornasari aseguró que otras personas se comunicaron con ella para contarle que habían sufrido episodios violentos similares en el mismo boliche. «Este empresario cree que con su poder y su plata puede callarme. Pero yo pretendo que esto no vuelva a ocurrir», comentó.
«Han sacado mujeres de los pelos de este lugar. Las han golpeado e inclusive quedaron internadas. Hay pruebas y persona que están dando cuenta de que esto está pasando», ratificó.
La mujer pidió «no desviar la atención» del hecho de que hay personal de seguridad que «no está capacitada para cumplir su rol». «Si mi hijo estaba ocasionando algún disturbio, algo que no se ve en los videos, ellos tienen que actuar, invitando a retirarse a la persona, pero nunca de la manera tan brutal como lo hicieron», alegó.
«Se manejan con impunidad, se creen intocables, como si nadie fuera a hacer nada al respecto», lamentó.
«No quiere salir más»
Por otra parte, Fornasari detalló que su hijo tiene lastimada la boca, un ojo morado, rasguños, marcas en el cuello, moretones en brazos y rodillas. Le hicieron una resonancia magnética para evaluar un golpe en el cráneo. Y además tuvo que ir al dentista por un diente flojo.
«Está mal emocionalmente. No quiere salir más a un boliche. Un adolescente de 23 años solo quiere divertirse. Nunca se defendió, se hizo una bolita agarrado de la columna para protegerse, para que no le siguieran pegando, y vio que venía la piña de Urra», relató.
«El daño emocional es muy grande. Me preocupa que estas cosas se naturalicen y no se dimensione la violencia con que se manejan. Si hubiera más denuncias esto no pasaría,» añadió.
Contó que su hijo estudia en Córdoba, diseño industrial, y desde que había llegado era la primera vez que salía, que nunca había vivido una situación de este tipo.
«No queremos que se minimice la situación. Si no hubieran intervenido para que no le peguen una patada en la cabeza, que es lo que estaban por hacer, tal vez sería otro chico muerto y me hubiera desgarrado la vida», confió.
Complicidad policial
Finalmente, la mujer se quejó del accionar de la policía y de la versión «difamante» que difundieron. Aseguró que el oficial que le tomó la denuncia en la Primera había omitido poner que su hijo no se había defendido ante la agresión. Y que, una vez leída el acta, se lo reprochó y le pidió que lo agregase.
«Cuando le pregunté si estas cosas ocurrían normalmente, se molestó, me dijo que me estaba grabando con el celular», contó.
La mujer reconoció que su hijo estaba exaltado y que había tomado «tres cervezas». Pero aseguró que el policía mostró «falta de empatía» y consideró que «no están actuando bien cuando uno va a denunciar un hecho de violencia».































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