Gracias a nuestras bisabuelas, abuelas, madres, tías, vecinas, amigas…
Por todo lo que atravesaron, sufrieron, callaron, por lo que se rebelaron, por lo tanto que cuidaron, por los moldes que rompieron, y por aquellos que sostuvieron, aún a costa de su salud…
Todas sus luchas cotidianas, las que pudieron librar, más ruidosas o de forma silenciosa, o aquellas sumisiones que por distintas circunstancias no pudieron cambiar…
TODO hace que hoy NOSOTRAS, Mujeres, estemos UNIDAS, nos valoremos, nos reconozcamos y caminemos, como decía Rosa Luxemburgo, hacia un mundo donde seamos: «socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres»
Conmemoramos nuestros derechos y los dolores que aún nos queda superar.































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