Hay fechas que en los almanaques son solo números, pero en la realidad de hoy, 30 de septiembre, en el calendario del alma son mojones inevitables. El distrito de Rivadavia cumplió 116 años de vida, y la celebración no ocurrió en un despacho cerrado: sucedió a cielo abierto, en la Plaza Colón, donde la historia comunitaria volvió a tomar la palabra, a bailar y, sobre todo, a abrazarse.
La mañana reunió a vecinos, autoridades municipales y provinciales, educativas y concejales junto al intendente Juanci Martínez, pero el verdadero pulso de la jornada lo marcaron las emociones genuinas. Porque un distrito no es solo un mapa o una traza urbana; es la suma de los rostros que lo habitan.
El arte como memoria y futuro
El compás de la emoción lo dio la comunidad educativa de la Escuela Primaria de Adultos N°701, que regaló una presentación vibrante. Entre recitados y bailes, se lució la presentación de los escudos de Rivadavia, fruto de un trabajo colectivo y sensible junto al taller de arte de la Cooperativa La Comunitaria.
Además, la poesía encontró su voz más íntima de la mano de Jorge Gallo, alumno de la misma escuela, quien compartió unos versos de su propia autoría que resonaron con fuerza en la plaza.
Los rostros del pago chico
Quizás el momento más alto de la ceremonia fue el homenaje a quienes sostienen la identidad de cada rincón del distrito. Porque celebrar 116 años es mirar hacia atrás para honrar a los pilares de la comunidad. Recibieron su merecido reconocimiento vecinos que encarnan la esencia de sus pueb
- Dorlisa Hillcoat (América)
- Alberto Vicente (González Moreno)
- Mirta Alicia Sacco (Fortín Olavarría)
- Ricardo Horacio Gazzaniga (Sansinena)
- Alberto Solano Orellano “Kukito” (Roosevelt)
- Heberto Oscar “Cacho” Pinassi (Sundblad)
- Nemesio Martínez Fernández (Villa Sena)
Ellos son la memoria viva de los caminos recorridos, de siembra, de almacenes de ramos generales, de silencios compartidos y de un esfuerzo silencioso que forjó el presente.
Sembrar hacia adelante
Al tomar la palabra, el intendente Juanci Martínez apeló justamente a ese compromiso colectivo que hizo posible llegar hasta aquí, convocando a no bajar los brazos y a seguir trabajando unidos por un Rivadavia con más oportunidades y una mejor calidad de vida para todos.
A 116 años de su fundación, Rivadavia demostró una vez más que su mayor riqueza no está en el cemento ni en los límites geográficos, sino en el calor de su gente. Una historia que se sigue escribiendo todos los días, entre todos.





































Deja una respuesta